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15/05/2020 - 11:38 General
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El estado de alarma decretado hace dos meses ha dejado más vulnerables a las personas con enfermedades mentales o en tratamientos de desintoxicación. “Para las personas que están saliendo de una adicción, poder continuar sus tratamientos es fundamental para su recuperación”, señalan Silvia Uceta y Lidia Cortés, educadoras sociales de la Clínica Nuestra Señora de La Paz, de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios en Madrid. “La incertidumbre sobre el futuro y no poder salir de un hogar que les recuerda demasiado a su anterior sistema de vida ha sido lo más complicado para ellos”,

También en algunos casos, destaca Lidia Cortés, les resulta difícil ser conscientes de que siguen en el tratamiento, debido al cambio tan radical de metodología en tiempo récord, pasando de la presencialidad a la vía telemática, así como manejarse con las redes sociales. Pero en estos casi dos meses las educadoras han podido observar cómo el que está interesado cumple aunque el formato varíe e incluso ha habido sorpresas con pacientes muy participativos y con una gran motivación.

Relaciones sociales en confinamiento

Esto supuso un cambio en la forma de trabajar de Silvia Uceta y Lidia Cortés, ya que la presencialidad es muy importante con este tipo de usuarios. “Las relaciones sociales personales, tan valiosas en esta área, se han suplido con trabajadas dinámicas grupales que les permiten saber que sus compañeros están bien, conocer las respuestas a las tareas marcadas o ver los mensajes y las actividades realizadas cada día”, explica la educadora Silvia Uceta.

“Además -añade- está siendo una buena oportunidad para ellos para convivir con sus familias de forma diferente, antes nunca estaban y no podían contar con ellos. Así que está siendo terapéutico para ellos recuperar tiempo perdido y poder trabajar la relación con las indicaciones y seguimiento de las psicólogas”.

Tratamientos online

La dificultad, como señala Uceta, ha estado en saber calcular el volumen de actividad diaria exigida y, sobre todo, en planificar actividades que les sean útiles y a la vez les motiven, tanto para poder continuar el tratamiento y no perder lo enriquecedor de las dinámicas de grupo, como para sobrellevar la situación atípica que se está viviendo. Su compañera, Lidia Cortés, incide en que la falta de feedback fue lo más complicado al principio. “No saber si les llega lo que les estás contando, captar su atención, comprobar en el momento si les sirve…”

También se ha dado la situación de falta de recursos. “Muchos de ellos no tienen ordenador o su móvil y otros dispositivos multimedia no están para utilizarlos porque no está limpios de contactos tóxicos. En su caso se suma lo complicado de tener que quedarte en casa sin tenerlo preparado más las limitaciones que deben mantener por su adicción. Pero los que no se manejan están aprendiendo o nos mandan las actividades hechas en el cuaderno y envían las fotos” explican las educadoras sociales.

Para las personas que están saliendo de una adicción, poder continuar sus tratamientos es fundamental para su recuperación. Como señala Uceta, “no hay nada que pueda suplir el contacto humano, pero eslo podemos trabajar al volver. Ahora nos centramos más en la expresión y comunicación escrita, la audiovisual, la creatividad… También en tener tiempo de reflexión y escribir, algo que siempre les cuesta mucho.
El no sentirse abandonados es lo más valoran los usuarios de la clínica. “Están súper agradecidos, cada día nos escriben con cariño, dándonos ánimos y apoyo y agradeciendo que estemos en contacto y las actividades que reciben. Cada ejercicio que enviamos y trabajamos tiene un apartado de objetivos y conclusiones y en él expresan su opinión sobre cada actividad. Este formato está siendo muy gratificante”.