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27/06/2018 - 08:07 General
Diego Urgelés, responsable de la UBIP

La Unidad de Trastorno Bipolar (UBIP) de la Clínica Nuestra Señora de La Paz, la única especializada en este tratamiento en la Comunidad de Madrid, ya lleva un año en funcionamiento. Durante este tiempo, ha pasado de atender a los 12 pacientes con los que arrancó hasta los cerca de 60 de la actualidad –procedentes de Madrid y de provincias limítrofes– y, dado que hay lista de espera, está previsto que se cree un nuevo grupo (el quinto) después del verano.
 
La razón de esta creciente demanda asistencial es que “la incidencia del trastorno bipolar está aumentando”, según afirma Diego Urgelés, psiquiatra y responsable de la UBIP. Todavía se desconocen las causas de este incremento, pero la comunidad científica baraja varias hipótesis, como el alto nivel de estrés imperante en la sociedad actual, la exposición a fuentes de luz (ordenadores, móviles, tabletas y otros dispositivos), la mejoría en el diagnóstico de esta enfermedad, el abuso de antidepresivos o el consumo de cannabis en la adolescencia.
 
Puesta en marcha en junio de 2017, esta unidad ambulatoria nació con la vocación de ser “un programa que trata al paciente de forma multidisciplinar, con todas las técnicas que han demostrado eficacia: tratamientos farmacológicos, intervención en los ritmos circadianos y en el contexto social del paciente, terapias grupales e individuales, diferentes tipos de psicoterapia y seguimiento por parte de profesionales de Psiquiatría, Psicología y Enfermería”, detalla su responsable.
 
 
Aplicación móvil para registrar cambios de ánimo
 
Durante este primer año se ha consolidado el uso de una aplicación para registrar los cambios en el estado de ánimo que pueden presentar las personas con trastorno bipolar. Cada día, los pacientes recogen en el móvil datos sobre su humor, irritabilidad, ansiedad, horas de sueño y consumo de cafeína o tabaco, entre otros parámetros. Los especialistas reciben esta información ordenada en gráficos que les permiten ver en tiempo real cómo mejoran o empeoran los pacientes.
 
“Así nos damos cuenta de los problemas, pudiendo adelantar consultas para prevenir la depresión, por ejemplo”, detalla Urgelés. El sistema envía una alarma al profesional cuando detecta cambios significativos. “Cuanto antes se comienzan a abordar estos episodios, mejor”, destaca el psiquiatra. Dado que el trastorno bipolar es una enfermedad crónica, “tener la posibilidad de ajustar la medicación y controlar las crisis es crucial para que los pacientes puedan hacer vida normal”, añade.
 
 
Pacientes expertos
 
Otro de los objetivos clave de la UBIP es entrenar al paciente en el reconocimiento precoz de los síntomas. “La idea es que sepa incluso más que el médico sobre su propia enfermedad y que forme parte del tratamiento”, explica Urgelés. Esta medicina participativa también incluye a los familiares de las personas con trastorno bipolar, con la finalidad de que entiendan bien cómo es la enfermedad y puedan ayudar mejor al paciente.
 
Como comenta el psiquiatra, el entrenamiento para advertir la sintomatología es diferente para cada persona: “Cada uno tiene que aprender a conocer su trastorno y eso es parte de la dificultad de su abordaje terapéutico”. No obstante, hay ciertas situaciones que, en general, desestabilizan a los pacientes, como dormir mal, consumir sustancias, factores estresantes (presentarse a un examen, por ejemplo) o no tomar la medicación.